Declaración de Artista

Trabajo en torno a la escultura y la instalación, deformando y forzando los materiales hasta confundirlos, tensionando sus propiedades en busca de un estado distorsionado donde la superficie evoca y provoca imágenes del cuerpo y el deseo. Articulando el hierro modelado en caliente con elementos textiles endurecidos, pinturas especiales y objetos recolectados, mis obras funcionan como sistemas de fuerzas que ocupan y modifican el espacio, que asimismo las modifica a ellas.

Encuentro en mi trabajo un diálogo con una idea de la abstracción que aún conserva puntos de anclaje específicos: objetos reconocibles incrustados en las piezas, encontrados o buscados, que generan un ida y vuelta entre lo abstracto y lo cotidiano. En ese movimiento se construye un relato fragmentado donde se desborda mi universo personal, mi experiencia en el mundo.

Los materiales llegan a las obras como rastros de cuerpos que estuvieron, evidencias de una presencia que se resiste a volverse documento. En ellas el hierro y el textil no representan un cuerpo sino que lo exponen, lo dejan aparecer como resto, como huella, sin poder ser nombrado del todo. Un cuerpo que se desnuda, pierde sus atributos reconocibles y queda en una exposición incómoda y sin salida, espectral, erótica y vigorosa. El proceso de velar, homogeneizar y difuminar lo reconocible no es ocultamiento sino una operación queer que maquilla los elementos para que emerja algo que escapa a cualquier clasificación. Las obras rehúsan cerrarse en una forma definitiva; existen en el impulso, en el todavía-no, en una apertura permanente que es también una forma de resistencia. Al recorrerlas, se las constituye como cuerpos, pero esos cuerpos nunca terminan de objetivarse: se escabullen, se confunden, vuelven a la abstracción.